jueves, 5 de marzo de 2009

Yo soy Jacinta

Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
05 de marzo de 2009

Y ella es una mujer indígena, otomí, de 42 años. Acaba de ser sentenciada a 21 años de cárcel. Aunque usted no lo crea, por el secuestro de seis agentes armados de la AFI. Sí, leyó usted bien. Fue acusada con otras dos mujeres. Un juez la halló culpable porque, para él, la prueba presentada por la PGR fue contundente: una fotografía de un diario local donde aparece Jacinta asomándose al borlote de lo que pasó en su pueblo hace tres años ya.

El 26 de marzo de 2006 seis AFI llegaron amenazantes y sin uniforme a Santiago Mexquititlán, en Querétaro. Ahí, en el tianguis, Jacinta y sus compañeras vendían aguas frescas. Llegaron los agentes y comenzaron con destrozos, despojos y exigencias de tributo con lujo de violencia quesque por hallar mercancía pirata. Fuenteovejunescamente, los pobladores cercaron a los intrusos para exigirles identificación y la orden que justificara su proceder. Éstos se negaron, pero también se rajaron. La tensión crecía y comenzaron los gritos de protesta y justicia de la gente por tanto abuso. A llamado de los intrusos se apersonaron un agente del MP y el jefe regional de la AFI. Prometieron reparar los daños con mercancía decomisada —más bien robada— de otros tianguis, de otros pueblos. Ante la negativa popular se comprometieron a compensarlos con dinero. Se fueron y dejaron “en garantía” a un agente que no fue molestado. Regresaron a las siete y pagaron lo pactado.

Pero se la guardaron al pueblo. Y se desquitaron con Jacinta, a la que el 3 de agosto llevaron con engaños a la ciudad de Querétaro. Ahí la acusaron falsamente; ahí la juzgaron de inmediato en español, cuando sólo hablaba otomí; ahí presumieron su culpabilidad antes que su inocencia; ahí la tienen presa; ahí la sentenciaron a 21 años de prisión; ahí le destrozaron la vida y a su familia.

Así, Jacinta es una víctima más de la intolerancia rabiosa que caracteriza a los gobiernos panistas como el que ahí encabeza Francisco Garrido Patrón, que no ha movido un dedo en defensa de una de sus gobernadas. ¿Cómo si es una india de pueblo?

Así se repite la historia de la furia discriminatoria y racista de los poderosos en este país. Como cuando se les inventaron delitos a Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, indígenas ecologistas de Guerrero que lucharon contra los caciques talamontes. Una vez más el menosprecio inhumano que nos avergüenza en la memoria de doña Ernestina Ascensio, abusada y asesinada por militares y muerta por diagnóstico presidencial de gastritis crónica. Nomás acordémonos de Aguas Blancas y Acteal. De Atenco, condenados a más de un siglo de cárcel por defender sus tierras. Otra vez la más brutal represión de estos gobiernos contra los que se atreven a alzar la voz ante las injusticias.

Hay ahora un movimiento encabezado por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, al que me sumo gustoso, para exigir juicio justo y liberación de quien sólo ha cometido tres grandes pecados en este país: ser mujer, ser indígena y ser pobre. Por cierto, se llama Jacinta Francisco Marcial. Y yo soy ella.

PD. ¿Esto también es falso, señor Medina Mora?

jueves, 26 de febrero de 2009

Javier Solórzano: Entrevista con Luis Arriaga

ENTREVISTA CON: LUIS ARRIAGA

CARGO: DIRECTOR DEL CENTRO DE DERECHOS HUMANOS MIGUEL AGUSTIN PRO JUAREZ

ENTREVISTA CON: GUILLERMO FRANCISCO

ESPOSO DE JACINTA FRANCISCA MARCIAL

TEMA: JACINTA ES ACUSADA DE SECUESTRAR A 6 AGENTES DE LA A.F.I. (AGENCIA FEDERAL DE INVESTIGACIONES) Y FUE SENTENCIADA EN EL AÑO 2006 A 21 AÑOS DE PRISIÓN, SIN QUE EXISTAN PRUEBAS EN SU CONTRA; JACINTA FRANCISCA SE ENCUENTRA PRESA EN EL PENAL DE SAN JOSÉ EL ALTO, EN QUERÉARO.










Jacinta, indígena en la cárcel acusada de secuestrar a seis “afis”

Vendía paletas cuando AFI hizo redada contra la piratería
Jacinta, indígena en la cárcel acusada de secuestrar a seis “afis”

Por Sandra Torres Pastrana
México DF, 26 febrero 09
Comunicación e Información de la Mujer, A.C. (CIMAC)

“Lo único que quiero es estar con mi familia, mis hijas e hijos y mi esposo, estoy en el Centro de Readaptación Social (Cerezo) de San José del Alto, Querétaro, me trajeron con engaños y voy a cumplir tres años aquí. En diciembre me sentenciaron a 21 años por un delito que no cometí, quiero que me escuchen, no sé leer, ni escribir, pero poco a poco mis compañeras me han enseñado a hablar español y me han explicado porque estoy aquí”.

Es el llamado por justicia que vía telefónica Jacinta Francisco Marcial realizó desde el Centro de Readaptación Social de Querétaro, durante una conferencia realizada en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, el miércoles pasado.

Jacinta es indígena otomí, acusada y sentenciada injustamente en Querétaro, del secuestro de seis agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI), junto con Alberta Alcántara y Teresa González. Las únicas pruebas para sentenciar a Jacinta, son una fotografía publicada en un periódico local, donde ella aparece detrás de los agentes y las declaraciones de los seis “afis”, pero para los abogados del Centro Pro, estas pruebas son insuficientes y hay irregularidades.

EL “OPERATIVO”

Los hechos ocurrieron el 26 de marzo de 2006 en el tianguis de la plaza central de Santiago Mexquititlán, del municipio de Amelado, Querétaro. El comunicado de prensa distribuido en la conferencia, describe que seis agentes de la AFI, sin identificarse y sin portar uniforme, llegaron al tianguis y despojaron a varios comerciantes de sus mercancías con lujo de violencia, alegando que se trataba de piratería.

El comunicado agrega que después de este incidente, las y los tianguistas afectados exigieron a los agentes su identificación y la exhibición de la orden que avalara su proceder, éstos se negaron, lo cual aumentó la tensión y varios comerciantes afectados comenzaron a protestar.

Ante el clima de inconformidad, el jefe regional de la AFI y el agente del Ministerio Público de la Federación en San Juan del Río, Querétaro, acudieron al pueblo para dialogar con la gente afectada y ofrecieron pagar en efectivo los daños causados por los elementos de la AFI, argumentando que debían trasladarse a San Juan del Río para conseguir el pago.

Por lo que ordenaron a uno de los agentes que permaneciera en el pueblo como garantía de que regresarían, el cual, según testimonios, durante el tiempo que se quedó en el pueblo estuvo comunicado y jamás fue violentado en su integridad física.

El incidente terminó cuando, el mismo día, aproximadamente a las siete de la tarde, todos los elementos de la Procuraduría General de la República (PGR) que habían participado en los hechos dejaron la comunidad, después de acordar con los comerciantes la entrega de una cantidad por los daños causados.

Fue hasta el 3 de agosto de 2006, cinco meses después, que Jacinta fue llevada por engaños a la ciudad de Querétaro y presentada ante los medios de comunicación enterándose que la acusaban junto con dos mujeres más, de haber secuestrado a seis agentes de la AFI, durante los hechos ocurridos en marzo.

Durante la conferencia, Erika Juárez, nuera de Jacinta, denunció también que fue detenida y llevada con engaños estando recluida en el CeReSo junto con su suegra, cuando ella ni siquiera estuvo el día que se registraron los hechos en el tianguis, manifestó. “Yo no salgo en la foto del periódico y no entiendo cómo obtuvieron mi nombre, a mí me sacaron porque no había pruebas, pero tuvimos que pagar una fuerte cantidad de dinero, que aún estamos pagando”.

DISCRIMINATORIO SISTEMA DE JUSTICIA

Para el Centro Pro, quien acaba de tomar el caso de Jacinta, persiste en graves desigualdades del sistema de justicia como la falta de acceso a un traductor y la negación de su derecho a la presunción de inocencia, los cuales tienen efectos de mayor intensidad en las mujeres indígenas debido a la triple discriminación de que son objeto: por ser indígenas, mujeres y pobres.

Al respecto, el Centro Pro puntualiza que en este caso salen a relucir deficiencias de un modelo de justicia en el que subsisten elementos inquisitivos, como la preponderancia de las pruebas desahogadas por el propio Ministerio Público, que generan desigualdad procesal.

Cabe resaltar que Jacinta efectivamente vendía en este tianguis y otros lugares como afuera de iglesias y escuelas, pero aguas frescas, nieves y paletas.

Durante la conferencia, su esposo, el señor Guillermo Prisciliano, dijo entre lágrimas que vive desde hace 30 años con Jacinta y aseguró “mi esposa es una señora muy trabajadora, una mujer que me ayudó a sacar adelante a mis hijos y hoy está en prisión, tengo una gran tristeza, un dolor grande porque no es justo que le den una sentencia de 21 años cuando es inocente”

El señor Guillermo pidió a las autoridades y medios de comunicación “ahora que tanto se habla de los pueblos indígenas, de la mujer indígena y de la justicia por parte del gobierno que no sólo nos utilicen y que ayuden a mi esposa que la tienen separada de su familia injustamente”

Por otro lado. su hija Estela Hernández en entrevista para Cimacnoticias, destacó que desde muy pequeños, su mamá siempre les inculcó valores como el respeto, la justicia y dignidad. “No teníamos para comer, pero ella salía a vender y nosotros le ayudábamos, cuando crecimos ella nos impulsó para que estudiáramos y trabajáramos”.

Hoy te puedo decir, puntualiza Estela, que todos mis hermanos estudiamos, yo soy maestra, tengo un hermano técnico y tiene su trabajo en una empresa, tengo una hermana que es enfermera y los otros dos tienen una beca y están estudiando y el más chico está en el bachillerato.

“Para nosotros como familia ha sido un proceso de sufrimiento, mi papá esta muy débil y lo que nos ha ayudado a nosotros como hijos es el trabajar y de alguna una u otra manera los compañeros, amigos y vecinos nos dicen échenle ganas, pero nos hemos enfrentado a mucha desesperación y angustia, ninguno de nosotros hemos podido dormir tranquilamente desde que se llevaron a mi mamá”.

Andrés Díaz del Centro Pro, uno de loa abogados de Jacinta, indicó que en la averiguación previa se dice en el reporte que rinden los “afis” el mismo día de los hechos que un grupo de gente los rodeó y que eso implicó una retención.

Después al día siguiente, sale en el diario una foto donde no reconocen a Jacinta como partícipe de los hechos, pero un mes después el 22 de abril de 2006, es cuando ya obtienen el nombre de la señora y le imputan acusaciones falsas como el querer linchar y quemar al agente Cervantes Peñuelas, al agente que se le habían ordenado se quedará en el pueblo mientras conseguían el dinero y pagarle a los tianguistas los daños causados por los agentes.

Para Díaz, no existen más señalamientos y formas que acrediten que Jacinta haya retenido por ella misma y amedrentado o violentado físicamente a algún agente federal de investigación.

Durante la conferencia estuvieron también el director del Centro Pro Luis Arriaga y el abogado Santiago Aguirre.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Procuraduría General de la República

Sala de Prensa

Miercoles, 25 de Febrero de 2009 Boletín Estatal DPE/0882/09

AMPF OBTIENE SENTENCIA CONDENATORIA EN CONTRA DE TRES PERSONAS POR EL DELITO DE PRIVACIÓN ILEGAL DE LA LIBERTAD


El agente del Ministerio Público de la Federación adscrito a la Delegación Estatal en Querétaro obtuvo del Juez Cuarto de Distrito en el estado la sentencia condenatoria de 21 años de prisión, así como dos mil días de salario mínimo de multa-que equivalen a la cantidad de 91 mil 620 pesos-, en contra de Jacinta Francisco Guillermo o Jacinta Francisco Marcial, Alberta Alcántara o Alberta Alcántara Juan, así como de Teresa González Cornelio, dentro de la causa penal 48/2006, por su responsabilidad penal en la comisión del delito de privación ilegal de la libertad, en la modalidad de secuestro, así como de los delitos de contra servidores públicos y contra la salud, en la modalidad de posesión de cocaína.

De acuerdo con el expediente, Alberta Alcántara, Teresa González y Jacinta Francisco fueron puestas a disposición del Representante Social de la Federación, por parte de elementos de la Policía Federal-Agencia Federal de Investigación, luego de que se les cumplimentara una orden de aprehensión girada por el Juez Cuarto de Distrito, cuando se encontraban en las inmediaciones del poblado de Santiago Mexquititlán, perteneciente al municipio de Amealco de Bonfil.

Cabe recordar que con fecha del 26 de marzo del 2006, se dio inicio a la averiguación previa AP/PGR/QRO/SJR-VIIA/064/2006 por los delitos antes referidos luego de que en el poblado de Santiago Mexquititlán elementos de la Agencia Federal de Investigación adscritos a la Subsede de San Juan del Río se encontraban realizando una investigación en el poblado antes mencionado, para verificar la posible venta de narcóticos, así como de realizar en cumplimiento a un oficio girado por el agente del Ministerio Público de la Federación, un operativo contra la “piratería” en las inmediaciones de dicho municipio.


A raíz de lo anterior, locatarios y tianguistas de aquella comunidad molestos por las acciones que realizaban los agentes e incitados por las sentenciadas, decidieron privar de la libertad a seis elementos de la Agencia Federal de Investigación, siendo cinco de ellos liberados con el fin de reunir la cantidad de 80 mil pesos solicitada por las sentenciadas para poner en libertad a uno de ellos, acción que ocurrió cuando se les entregó la cantidad de 70 mil pesos.

Por éstos hechos, las ahora sentenciadas, quedaron a disposición del Fiscal Federal, quien las acusó formalmente ante el Juez conocedor de la causa, quien una vez integrados los elementos de prueba en la averiguación previa correspondiente, notificó en consecuencia de la decisión judicial en su contra en el interior del Centro de Readaptación Social Femenil de San José el Alto, donde actualmente enfrentan su proceso penal.

Asimismo se informa que con fecha del 20 de diciembre del 2008 se apeló la resolución emitida por el Juez conocedor de la causa y en contra de la sentencia emitida, por lo que también con fecha del 29 de diciembre del 2008 el Agente del Ministerio Público de la Federación adscrito al Juzgado Cuarto de Distrito apeló la baja penalidad emitida en su contra, por lo cual actualmente el proceso penal se encuentra radicado en el Tribunal Unitario del Vigésimo Segundo Circuito Judicial dentro de las Tocas Penales 27/2009 y 53/2009.

La Procuraduría General de la República reitera su compromiso de seguir combatiendo las manifestaciones de la delincuencia, usando para ello las herramientas jurídicas que pone a su disposición la Ley como representante de la sociedad y agradece el apoyo proporcionado en su momento por parte de los elementos de la Policía Investigadora Ministerial, Policía Estatal y Policía Municipal de San Juan del Río por el apoyo brindado a la Institución y a los elementos de la Agencia Federal de Investigación mientras estos se encontraban privados de su libertad.

martes, 24 de febrero de 2009

El caso de Jacinta Francisco Marcial

Recibido de Blanca Haidé Cruz, México, D.F., 24 de febrero.- Boletín de prensa.

Persisten graves deficiencias del sistema de justicia: El caso de Jacinta Francisco Marcial, acusada injustamente de secuestro. Jacinta Francisco Marcial, mujer indígena otomí fue acusada y sentenciada injustamente en Querétaro, acusada del secuestro de seis agentes de la AFI.

En su caso persisten graves desigualdades del sistema de justicia como la falta de acceso a un traductor y la negación de su derecho a la presunción de inocencia. El Centro Prodh demanda una actuación guiada por el más estricto respeto a los derechos humanos que restituya a doña Jacinta su libertad y reconozca su inocencia. El 19 de diciembre de 2008 fue sentenciada injustamente en la ciudad de Querétaro la mujer indígena otomí Jacinta Francisco Marcial.

Se le acusa, junto con Alberta Alcántara y Teresa González, de haber secuestrado a seis agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI) durante hechos ocurridos el 26 de marzo de 2006 en la comunidad indígena Santiago Mexquititlán, del municipio de Amealco, Querétaro. Las pruebas empleadas para acusarla son insuficientes. Por lo contrario, su inocencia se encuentra plenamente probada y sustentada.

»»Hechos.- El 26 de marzo de 2006, seis elementos de la AFI, sin identificarse como tales y sin portar uniforme, llegaron al tianguis de la plaza central de Santiago Mexquititlán. Despojaron a varios comerciantes de sus mercancías con lujo de violencia, alegando que se trataba de “piratería”. Los tianguistas afectados exigieron a los agentes su identificación y la exhibición de la orden que avalara su proceder; estos se negaron.

La tensión aumentó y varios comerciantes afectados comenzaron a protestar. El jefe regional de la AFI y el agente del Ministerio Público de la Federación en San Juan del Río, Querétaro, que acudieron al pueblo para dialogar con la gente afectada ofrecieron pagar en efectivo los daños ocasionados por los elementos de la AFI.

Para esto argumentaron que debían trasladarse a la ciudad de San Juan del Río para conseguir el pago, por lo que ordenaron a uno de los agentes que permaneciera en el pueblo, como “garantía” de que regresarían. Éste, según testimonios, durante el tiempo que se quedó en el pueblo estuvo comunicado y jamás fue violentado en su integridad física.

El incidente terminó cuando, el mismo día alrededor de las siete de la tarde, todos los elementos de la PGR que habían participado en los hechos dejaron la comunidad, después de haber acordado con los comerciantes la entrega de una cantidad correspondiente a los daños causados. Fue hasta el 3 de agosto de 2006, cuando la señora Jacinta Francisco Marcial fue llevada, con engaños, a la ciudad de Querétaro.

Allí, al ser presentada ante los medios de comunicación, se enteró de que la acusaban, con otras dos mujeres, de haber secuestrado a los agentes de la AFI durante los hechos ocurridos en marzo del mismo año. A la fecha, dentro del proceso se le condenó a 21 años de prisión y dos mil días de multa. Tras un minucioso proceso de documentación, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro (Centro Prodh) asume su defensa integral.

»»Postura del Centro Prodh.- El caso de Jacinta Francisco Marcial muestra una vez más las deficiencias del sistema de justicia, las cuales tienen efectos que son sufridos con mayor intensidad por las mujeres indígenas debido a la triple discriminación de que son objeto: por ser indígenas, por ser mujeres y por ser pobres.

Doña Jacinta ha sido víctima de violaciones a sus derechos humanos debido a que los órganos encargados de impartir justicia han vulnerado sus garantías procesales. Jacinta Francisco Marcial nunca tuvo acceso a un intérprete o traductor y se le negó el derecho de presunción de inocencia.

En su caso, salen a relucir también las deficiencias de un modelo de justicia en el que subsisten elementos inquisitivos, como la preponderancia de las pruebas desahogadas por el propio Ministerio Público, que generan desigualdad procesal. Su caso pone también de relieve la aplicación de tipos penales como el secuestro para procesar a quienes tienen alguna participación en manifestaciones en la vía pública.

La señora Jacinta no participó en las acciones de los comerciantes, sin embargo es claro que la respuesta punitiva del Estado constituye una represalia a la manera en que los tianguistas se defendieron de los abusos de los agentes de la AFI, como ha sucedido en casos similares de protesta.

En el actual contexto de temor e inseguridad, dominado por las voces que exigen endurecer las sanciones para disminuir la delincuencia, el caso de doña Jacinta muestra la proclividad del sistema de justicia a imputar a personas inocentes, cuya situación es agravada por su condición étnica o de género, delitos que despiertan el mayor repudio social.

Frente a la vulneración de los derechos humanos de Jacinta Francisco Marcial, el Centro Prodh considera que el magistrado que resolverá sobre la apelación presentada el 22 de diciembre de 2008 tiene en sus manos la posibilidad de revertir las irregularidades existentes en el proceso y ordenar la inmediata excarcelación de Jacinta Francisco Marcial.

En este sentido, demandamos una actuación guiada por el más estricto respeto a los derechos humanos que restituya a doña Jacinta su libertad y reconozca su inocencia•

lunes, 12 de marzo de 2007

Con un nudo en la garganta

Con un nudo en la garganta

  • La señora Jacinta Francisco Marcial, de 43 años de edad, fue detenida y acusada injustamente de haber secuestrado a unos agentes federales.
  • Su hija, Estela Hernández Jiménez, hizo la denuncia frente a Margarita Zavala de Calderón y Marcela Torres de Garrido, en el Día de la Mujer.

Eric Pacheco Beltrán
12 Marzo 2007
Libertad de Palabra

A pesar de su honda tristeza, ella cumplió con su parte.

Tradujo a sus hermanos indígenas cada palabra pronunciada por Margarita Zavala y por Marcela Torres, esposas de Felipe Calderón y de Francisco Garrido Patrón, respectivamente, quienes encabezaron el festejo del Día de la Mujer, el pasado 8 de marzo.

“El día de hoy estamos de fiesta con esta primera Feria de la Mujer, aquí en Santiago Mexquititlan. Y digo que estamos de fiesta porque hoy celebramos nuestro día, el día de la mujer”, dijo la esposa del gobernador de Querétaro.

La profesora Estela Hernández Jiménez continuaba traduciendo los discursos, aunque para ella no hay casi nada qué festejar en el Día de la Mujer. Y es que su madre, de 43 años de edad, se encuentra presa en el penal de San José el Alto, desde agosto del 2006, acusada de secuestrar a unos agentes de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI).

Así lo denunció durante la “Primera Feria de la Mujer Indígena”, durante la cual hizo público su temor por la seguridad de ella y de su familia.

A continuación transcribimos sus palabras, con las que les “aguadó” la fiesta a las “primeras damas”.

El Otro México.

“Estoy aquí y, sin embargo, hablo de la mujer. Quiero darle de su conocimiento y quizá a toda la gente de aquí.

Aquí hace falta una mujer, una mujer que quizá toda la gente sabe que es inocente. Hablo de mi madre. Quiero manifestar esto porque, hace tiempo traigo un nudo en la garganta y no se me va a quitar hasta que mi madre esté afuera y se demuestre su inocencia. Discúlpenme si no es el momento.

“Quiero hacerle entrega de una solicitud para que se intervenga en el asunto de mi mamá, porque toda la gente que está aquí sabe que mi madre es inocente y toda la gente no me dejará mentir. Le doy esta solicitud, dirigida precisamente para el ciudadano Felipe Calderón Hinojosa, y a usted como mujer, (para) que hagan caso de este asunto. El oficio dice así:

“La que suscribe, C. profesora de educación indígena Estela Hernández Jiménez, a través de este conducto, me dirijo de la manera más atenta a fin de solicitar (su) intervención para que se investigue, se aclare y se deje en libertad a la señora Jacinta Francisco Marcial, ya que desde el pasado 3 de agosto del año 2006 se la llevaron detenida por presunta responsable de privar la libertad de agentes federales de investigación, en su modalidad de secuestro. Actualmente (está) detenida en el Cereso femenil de San José el Alto, Querétaro, proceso indigno del que tengo total desilusión, y yo creo que cada una de las mujeres que sabemos la injusticia que se está haciendo.

Aquí no conocemos a los delincuentes de alta peligrosidad; sin embargo, a los que tememos hoy mis padres, mis hermanos, yo y la gente del pueblo que sabe que mi madre es inocente, es a los agentes que vinieron a quitarnos la seguridad, la tranquilidad, el sueño y la ilusión de vivir en un país en donde se dice que hay justicia y democracia.

Resumiendo el problema suscitado, según versiones del pueblo y fuentes del periódico Noticias del pasado 26 del marzo, en el cual involucraron y se llevaron a mi madre detenida, es que agentes federales de investigación (AFIs) llegaron al tianguis del poblado de Santiago Mexquititlan a decomisar discos piratas. Hubo riña entre la gente que vendía discos y los agentes federales de investigación.

“Los agentes pagaron la mercancía destruida de discos, porque, según, habían actuado mal. Los agentes federales dicen que fueron secuestrados. La señora Jacinta Francisco Marcial no intervino en los hechos.

Es una indígena que no sabe leer ni escribir, no habla el español y está enfrentando un proceso injustamente. A ella sí le han privado su libertad. La gente que recibió dinero y que vendía discos, sabe cómo se suscitó todo este problema. Sin embargo no ha querido acercarse a aclarar la verdad de los hechos porque saben que está detenida una persona inocente, que no intervino en los hechos ocurridos, debido a que no se dedica a la venta de tales productos.

“En relación con lo mismo, el día 6 de enero llega una notificación para presentarse a declarar a la señora Erika Juárez Baldes, mi cuñada, y al señor Guillermo Francisco Prisciliano, mi padre, a las oficinas del Ministerio Público federal de San Juan del Río, Querétaro. Cabe señalar que estas personas no intervinieron tampoco en los hechos ocurridos, debido a que no se dedican a vender discos piratas.

Por tal motivo necesitamos que se haga de su conocimiento (el hecho), solicitando su intervención necesaria para que a través de su conducto o de las autoridades correspondientes, se haga la investigación a profundidad y se castigue a las personas culpables, si hubiese algún delito de tal situación.

“Solicito lo anterior porque temo la seguridad de mis familiares, ya que al igual que la persona que está detenida, no intervinieron en los hechos, y si a mi madre se la llevaron sin deber algo, (no quiero que) puedan llevarse a alguien más de nosotros. Nos queda a toda la gente que conocemos a mi madre la conciencia limpia y tranquila de que no somos unos delincuentes, y que hasta el día de hoy nuestro único error es ser indígenas, ignorantes, y no saber qué hacer ante tal situación.

“Con la esperanza de que escuche nuestra voz, para vivir una verdad sin miedo y con respeto a las autoridades por su trabajo, espero contar con su valiosa intervención para que se aclaren los hechos ocurridos y que no se involucre ni castigue a personas inocentes. Muchas Gracias”.

La profesora Estela añadió que su mamá fue detenida con engaños, y sin que mediara una orden de aprehensión.


La esposa de Felipe Calderón Hinojosa, Margarita Zavala Gómez del Campo, inauguró la primera Feria de la Mujer Indígena, que se llevó a cabo en el municipio de Amealco Querétaro, dónde acudieron alrededor de 500 mujeres indígenas y a quienes les reconoció su capacidad.Zavala Gómez inauguró dicha feria que tiene como objetivo presentar a la población femenina los programas y servicios que tienen las Dependencias Gubernamentales y las Organizaciones Civiles en su beneficio, con la finalidad de que los conozcan y hagan uso de ellos

viernes, 9 de marzo de 2007

Otomí denuncia ante Zavala detención injusta de su

Otomí denuncia ante Zavala detención injusta de su madre
Mariana Chávez
La Jornada
Viernes 9 de marzo de 2007


Santiago Mexquititlán, Qro., 8 de marzo.
Estela Hernández Jiménez denunció ante Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón, que su madre Jacinta Francisco Marcial, de origen otomí, fue acusada "injustamente" de secuestrar a elementos de la Agencia Federal de Investigación (AFI), por lo que solicitó su intervención para aclarar el caso. Estela fue traductora del español al otomí, en el contexto de la primera Feria de la mujer indígena, que se efectúo hoy en esta demarcación municipal de mayoritaria población étnica. Antes de que se retiraran las autoridades federales, estatales y municipales, intervino fuera de programa para solicitar el apoyo de Calderón Hinojosa en su problema. "Discúlpenme si no es el momento; quiero hacerle entrega de una solicitud para que se intervenga en el asunto de mi mamá, porque toda la gente que está aquí sabe que es inocente", dijo Hernández Jiménez, quien es maestra de educación indígena en esta localidad.
Relató que el 26 de marzo de 2006, elementos de la AFI arribaron al tianguis de la población como parte de un operativo para decomisar discos pirata, y ante la resistencia de los vendedores de esos productos hubo una riña entre policías y comerciantes, en la cual se implicó a Jacinta Francisco, de 43 años, quien no sabe leer ni escribir y no habla español. Los agentes federales acusaron de secuestro a quienes, según los mismos uniformados, los agredieron y retuvieron durante el operativo. Esto propició que Jacinta Francisco Marcial fuera detenida el 3 de agosto de 2006 y procesada en el Centro de Readaptación Social femenil, que se ubica en la comunidad San José el Alto.

Lamentablemente Estela Hernandez no es tan famosa como Carla Bruni, por lo que ha Margarita poco le importaron sus quejas.